sábado, 7 de mayo de 2011

La chula de Valverde

Una de las cosas que me ha tenido liado estos últimos meses se ha cerrado este viernes.
Unos amigos van a abrir un bar en la calle Valverde en Madrid y me pidieron hacer un dibujo en una pared.
Tras ir trabajando en distintas ideas, llegamos a una imagen y dibujo final. La pared es, no sé cual es el término correcto, pero de estas que se quedan con muchas rugosidades, como sin rematar y que quedan chulísimas (nunca mejor dicho, por lo de la chula).
Sólo faltaba rematarla en la pared. Con el planteamiento final, en el que los cuerpos no tienen base de color y van las líneas sueltas encima de la pared a "cara vista"(creo que este es el término), había una dificultad que me daba bastante miedo. No tendría margen de corrección. No podría usar el color del fondo para tapar errores, gotas o imprevistos que pudieran salir. Así que tocaba ir con la lección muy aprendida. Hice muchos bocetos de los elementos por separado y generé una imagen que resultaría definitiva.
Es verdad que es lo primero que te enseñan. Cuadricular un dibujo. Siempre me ha parecido una cosa horrible aplicar las matemáticas a un dibujo y diseccionar una imagen para copiarla, pero en este tipo de casos es muy útil. 
Ya en la pared, sin tener muy claro por dónde empezar. Marqué los puntos de intersección de la cuadrícula con cinta de pintor. Que resultó ser del mismo color exacto de la pared, así que con un lapicero ponía X encima de los papelillos. Esto permite separarte y pegar y despegar los papelillos sin manchar la pared. Usando ese mismo método, fui pegando papelillos por toda la pared, cada vez más largos y pintando sobre ellos, hasta que quedaron encajadas y marcadas las líneas del dibujo.
Entonces llegó Juan. Tras ver con él el encuadre, se le ocurrió la idea de borrar con goma el lápz de la pared... y eso fue una tranquilidad tremenda. Comenzamos a sustituir papeles por lapicero hasta tener totalmente definida la figura.
La chula fue lo que más costó. Pero al final conseguimos tener un encaje plenamente satisfactorio.
A la mañana siguiente llegaba la hora de la verdad. 
Había que conseguir frescura de trazos, ver como se comportaba la pintura,..etc...
Empecé por la zona que menos se veía y el resultado fue este:




y la imagen final....